Mi historia

Soy Adriana, ayudo a  las empresas que organizan convenciones, reuniones kick off y lanzamientos de productos a que sus objetivos se logren a través de conferencias inspiradoras que detonen a la acción.

¿Cómo me metí en esto?

Hubieron 3 momentos en mi vida que me llevaron a dirigir mi tiempo y esfuerzo a esta tarea.

  1. La inocencia: ese lujo al egresar de la carrera.

El primero fue hace veinte años, justo había terminado  la carrera de psicología y conseguí un trabajo como conferencista para Fundación Nemi: la segunda institución educativa de mayor impacto en nuestro país después de la SEP. Esta organización tiene como objetivo ayudar a jóvenes de educación media a tomar buenas decisiones.

“¡Qué fácil! trabajar con jóvenes” pensé.

Nunca imaginé el reto que implica mantener la atención de adolescentes: un público con la hormona alborotada, crisis de identidad y sin “pelos en la lengua” para expresar lo que quieren.

Recuerdo el día que impartí una conferencia para 700 estudiantes: mi sueño era ser recibida por el público con una ovación y un ramo de flores.

Corte a: chiflidos recordandome a mi progenitora mientras un estudiante lanzaba una torta de frijoles con queso al escenario como señal de exigencia para que la conferencia diera inicio en ese momento, dado a que si la conferencia se retrasaba, les restarían tiempo a su receso.

Enfrentarme a ese público amable, generoso y conocedor me permitió afilar el hacha y entender que presentarme como “la experta” con un público así, resta.

En cambio, incluir herramientas como el humor, ejercicios y frases que generen reflexiones y sobretodo comunicar de manera empática, tiene un impacto mucho más positivo en la audiencia. Impartí más de 600 conferencias y me volví instructora de conferencistas a nivel nacional.

  1. El vaso medio lleno

El segundo momento fue hace diez años cuando fui a estudiar a la Universidad Autónoma de Barcelona una especialidad en Psicología de la Creatividad. Entonces aprendí un enfoque totalmente nuevo: la psicología positiva. El estudio de todo aquello que favorece la felicidad, la productividad y la creatividad.

Sí, la felicidad se estudia  de manera científica y se han encontrado hallazgos muy interesantes sobre qué nos hace felices -más allá del viernes de quincena-.

  1. El llamado a la acción

El tercer momento ocurrió cuando volví a México y decidí fundar Call2action: una empresa enfocada a ofrecer soluciones para poner en acción aquello que genera felicidad, a través de conferencias divertidas, poderosas e inspiradoras.

La ciencia ha demostrado que la felicidad son actos deliberados. En otras palabras, la gente es feliz no porque piensa positivo, sino porque toma acciones que lo lleven a la felicidad.

Cuando me preguntan si soy feliz, respondo “En esas ando”. Confieso que esto de construir mi felicidad es un  proceso que implica esfuerzo, amor y muchas metidas de pata.

Sigo teniendo días en los que la negatividad me ataca sin piedad, arrastrando mi dignidad a sombríos  lugares en donde no hay esperanza, amor, ni whatsapp.

Está bien, exageré: aún en sombríos lugares hay whatsapp.

El punto es que ya tardo menos en salir del exceso de negatividad.

Cada vez es más fácil apreciar lo que sí hay en mi vida, en lugar de enfocarme en mis carencias.  

Estos 3 momentos me permitieron encontrar lo que hoy da sentido a mi vida:

“Poner mis fortalezas al servicio de los demás para ayudarlas a alcanzar su máximo potencial”.